Los distintos países del mundo, incluyendo a Guatemala, evolucionan de manera progresiva en los procesos de marketing, en tecnología y en otras ciencias. Esta evolución les permite el logro de sus objetivos empresariales, organizacionales o de otros fines que persiguen eficiente y eficazmente.
Actualmente, las empresas colocan plazas donde se debe tener un grado de bachiller o ser estudiante de la universidad que se encuentre cursando los primeros años.
Los estudiantes jóvenes y recién graduados ven estas “oportunidades” y deciden aplicar, buscando estar encaminados al éxito.
Las oportunidades que ofrecen estas empresas no son seguras, como sucedió con los guatemaltecos en los años noventa, quienes abandonaban el estudio por estas oportunidades y que ahora dudan de renunciar a esté empleo sumado a su ansiedad de ¿cuándo será su ultimo día en esté? y ¿qué harán en adelante?
Es difícil ver la injusticia que trae el despido por parte de las empresas que buscan evolucionar a costa de quienes renunciaron a su estudio por estás oportunidades tomadas con decisiones incorrectas.
Las empresas en Guatemala como sus ciudadanos que vivimos actualmente en un mundo que está en constante cambio, debe dar un paso a la conciencia.
Las oportunidades deben ser equitativas para todos, donde cada guatemalteco y empresario busque o produzca aquellas que beneficie a ambos. Ambas deben escalar hacia su éxito como el logro de sus objetivos y no permitir el crecimiento de la pobreza.
Al final, un mundo desarrollado solamente puede considerarse real, cuando todo su contexto y partes involucradas progresan conjunta y equitativamente.
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